jueves, 21 de enero de 2010

El tormento de una mirada


Ir al capitulo1, Un vaso de Whisky
Ir al capitulo2, El pueblo de Mario
Ir al capitulo3, El escaparate

Mario se miraba al cristal de la juguetería y su ojos no le transmitían nada, es como si estuvieran vacíos. En cambio, en los ojos de aquel niño que algún día fue había un brillo extraño que todavía no conseguía descifrar. Dejo esa jugueteria y se dispuso a caminar por esas pequeñas calles que cuando eran pequeñas le parecían avenidas. Sin embargo, su mirada de niño se le habían clavado en su mente y no podía quitárselo de la cabeza. Le querían decir algo pero no sabia el que y eso le atormentaba. A l amente ya no le venia ningún recuerdo del pasado, nada mas que las horas que se paso delante de aquel escaparate viendo como se movía aquel viejo tren. Y esa mirada, que le tenia totalmente abstraído del mundo exterior.
Decidió entrar en una pequeña cafetería atraído inconscientemente por el olor a café. Sentado en una mesa con su café solo y leyendo por encima el periódico encontró una noticia que le llamo la atención. Ahí fue cuando Mario descubrió lo que significaba esa mirada.

miércoles, 20 de enero de 2010

El escaparate


Ir al capitulo1, Un vaso de whisky
Ir al capitulo2, El pueblo de Mario

Mario dejó sus cosas en uno de los múltiples hoteles rusticos que invadían el pueblo. Una sonrisa había vuelto a su semblante cuando reconoció algunos de los lugares de la infancia y por eso se decidió a dar una vuelta para recordar aquellos días de felicidad. Anduvo entre pequeñas y estrechas callejuelas empedradas por donde corría con sus amigos de colegio.
-La única preocupación era la de jugar y que no te pillaran. Se dijo así mismo.
Rememorando esos viejos recuerdos anduvo sin un rumbo fijo hasta que de repente Mario se paro delante de un viejo local abandonado con un gran escaparate. Evidentemente, el paso de los años hacían mella en su fachada, pero eso a todas las cosas y seres le sucedía irremediablemente.
A pesar de que el local era una sombra de lo que había sido, Mario lo reconoció al instante. Era la antigua juguetería del pueblo en la que el se pasaba horas y horas mirando a través del cristal como circulaba el tren en aquella maqueta.
Se quedo mirando al cristal como cuando era niño durante un buen rato. Mario giró su cabeza hacia la derecha y encontró en el cristal la silueta de un niño, pero el niño no estaba allí, solo estaba su reflejo. Pero rápidamente Mario se dio cuenta de quien era el niño, era el cuando era pequeño!!!!!
Le estuvo mirando un buen rato, intentando adivinar lo que aquella mirada quería decir.

martes, 19 de enero de 2010

El pueblo de Mario


Ir al capitulo1, Un vaso de whisky

Así que Mario, se encontró viviendo solo en una inmensa casa en la que a cada segundo se le caía encima. Pero como en esta vida las desgracias nunca vienen solas, un mes después de aquel fatídico día, la empresa le despidió argumentando que no estaba aportando lo suficiente para el trabajo que se le había contratado. Era increíble como la vida de Mario había cambiado tanto en tan poco espacio de tiempo. Buscaba el fallo que había producido la avalancha de acontecimientos pero no daba con él. Si volviera atrás en el tiempo habría hecho exactamente lo mismo por lo que pensó que su conciencia estaba tranquila pero no lo tranquilizaba, su vida estaba ahora destrozada. Terminado el whisky, tomo el coche dirección hacia su pueblo del que había salido con 20 años y al que nunca volvió hasta el día de hoy. Había tomado la decisión de volver al pueblo que le vio nacer para reordenar su vida fuera de cualquier tipo de recuerdo que le trajera esa amargura interna que le tenia atrapado.
Su gran memoria le hizo encontrar el camino sin dificultad aunque el pueblo evidentemente había cambiado con el paso del tiempo, como el. Aun así consiguió distinguir ciertos lugares de su infancia, aquella pradera donde jugaban al fútbol después del colegio, la tienda de golosinas donde acudían día si y día también o la calle principal donde tenia lugar toda la vida del pueblo. Ahora el turismo lo había invadido todo y donde antes había carnicerías, fruterías o mercerías se encontraban tiendas de souvenirs y bares. Pero el pueblo mantenía su aroma de antaño.

lunes, 18 de enero de 2010

Un vaso de whisky


El suave tintineo de los cubitos de hielo sobre el whisky mantenía a Mario ensimismado en sus pensamientos. Se encontraba en un bar de carretera a mitad de camino de su casa y de su pueblo natal. Mientras movía los hielos del vaso recordaba su vida ideal hasta que hace tres meses se vino todo abajo. Su vida con un empleo estupendo, una mujer preciosa de la que estaba totalmente enamorado y su hija María, la niña de sus ojos, se había destruido aquel 20 de Octubre.Aquel día era un día frío y lluvioso como habían pronosticado los meteorologos pues se acercaba un temporal, pero el verdadero temporal le sobrevino a Mario en su propia casa. Su mujer, Laura, había decidido que ese día era el idóneo para dar el definitivo paso al frente. Hacia tiempo que la rutina y el tedio había llamado a su puerta y se había instalado en su casa como un familiar mas. Laura necesitaba algo nuevo, algo de acción que le indicara que todavía estaba viva, ser la protagonista de su vida. En definitiva, vivir su propia vida. y con esa explicación tuvo Mario que conformarse, cuando vio partir a Laura con sus maletas rumbo a un destino y una vida totalmente distinta a la que llevaba. Y la vida de Mario a partir de entonces tambien cambiaria sin llevar ninguna maleta a cuestas.