viernes, 20 de noviembre de 2009

El reencuentro





Ir al capitulo 1, Ines
Ir al capitulo 2, La cueva de Emilio
Ir al capitulo 3, La conversación
Ir al capitulo 4, La vuelta de Emilio



-Ves Ines, Emilio ha recuperado el color en las mejillas y tu la sonrisa. Esta experiencia os va a unir mas que nunca. Tienes que cuidar de Emilio, Ines. Tienes que cuidarlo hasta el día en que se convierta en un gran hombre.

Ines no daba crédito a lo que veía, abría y cerraba los ojos, se los frotaba pero la imagen seguía ahí. Intentaba pronunciar alguna palabra pero solo obtenía el silencio como respuesta. mientras tanto, lo que parecía José se acercaba a la cama de Emilio.

- Tiene que cumplir una misión en esta vida y necesita de ti Ines. Os necesitáis porque en esta vida tenéis que cumplir una misión. Tenéis que buscar vuestra felicidad y esa para encontrarla tenéis que andar juntos durante mucho tiempo.No lo olvides Ines, buscar vuestra felicidad pero debéis buscarla juntos, sino no la encontrareis jamas.

En ese instante se despertó Emilio y vio a su madre con una cara de asombro y perplejidad nunca vista en la cara de su madre.

-Mama, Sucede algo?
-Acabo de ver algo parecido a José. Y me ha dicho que debemos estar juntos. Esto es una locura, creo que estoy demasiada cansada. Debería dormir algo.
-Deberías dormir algo mama aunque lo que has visto no ha sido un sueño. También yo he hablado con el y gracias a el estoy aquí contigo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La vuelta de Emilio




Ir al capitulo 1, Ines

Ir al capitulo 2, La cueva de Emilio

Ir al capitulo 3, La conversación



Ines no dejaba de llorar, pero esta vez sus lágrimas no tenían un sabor amargo, sino dulce de la esperanza. Emilio se había despertado como si fuera un día cualquiera. Rápidamente, una nube de enfermeras y el medico de guardia llegaron a la habitación. El médico le pedía a Ines que saliera fuera para poder explorar con mas detenimiento a Emilio. Pero Emilio tenia sujetada la mano de su madre con gran fuerza.


-Mama, no me sueltes, dijo con la voz entrecortada.

-No, cariño, no te suelto. Estoy aquí contigo.


El medico insistió en que saliera fuera para que pudieran trabajar en mejores condiciones, a lo que ya Ines, finalmente y por puro cansancio, accedió. Salio al pasillo y una enfermera le trajo un café caliente que al cogerlo sintió que la energía volvía a su cuerpo, todavía no se quedaría sola en este mundo. Después de tanto tiempo una sonrisa volvía a dibujarse en sus labios.
Diez minutos después, el medico salio de la habitación con una cara de cierto asombro dirigiéndose hacia Ines.


-Es increíble, pero su hijo esta perfectamente. Le tendremos en observación 24 horas para ver su evolución, pero he de decirle sinceramente que en mis 15 años no había visto nada igual. Parece como si alguien le habría dado vida. Ahora le hemos sedado para tenerlo mas controlado.

-Gracias doctor, dijo Ines con lágrimas en los ojos. Muchas gracias.


Tras la breve conversación con el doctor, Ines volvió a la habitación con su hijo. Abrió la puerta despacio, intentando hacer el menor ruido y cuando cerro la puerta se quedo mirando a su hijo desde la distancia. De su piel había desparecido el color blanquecino y ahora tenia uno mas rosado. Indudablemente tenia mejor aspecto que ella. Pero al lado de la cama apareció una nube de luz blanca que se parecía a... José, su marido!!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La conversación


Ir al capitulo 1, Ines

Ir la capitulo 2, la cueva de Emilio



-Quien es usted?
-Todavía no me has reconocido? Ni siquiera por la voz?
-La voz me es familiar, pero no se donde ubicarla.
-Cría cuervos y te sacaran los ojos.

Emilio dio un respingo, seguido por un escalofrío. Era la voz de su padre!!! Se sentía avergonzado por no haberla descubierto antes. Cuando se acostumbro a la claridad pudo verle perfectamente, estaba igual que cuando se murió pero si estaba con el significaba que el estaba también muerto?.

-Papa!!! Que tal estas? Que haces aquí?
-Hola, hijo. La pregunta que te debes hacer es que haces tu aquí.
-Pues, sinceramente no se ni donde estoy, esto me parece de un absurdo total.
-De absurdo nada, hijo. Estoy aquí para evitar que pases al otro lado.
-Al otro lado?Si, al lado eterno. Porque tu misión en el lado terrenal todavía no ha acabado.
-Que misión? Soy algún elegido o algo así?
-Si, has sido elegido para no dejar a Ines sola tan pronto. Ella sufre mucho y si tu te vas de su lado ella pronto vendría aquí a hacernos compañía. Y Dios le tiene reservado algo para ella en la Tierra.
-Dios??
-Si, Dios. Pero tienes que estar a su lado hasta que esto ocurra. Cunado haya comenzado su misión tu volverás aquí para pasar definitivamente al otro lado. Se te esta dando una segunda oportunidad. Aprovechala.

Una ligera niebla y un fuerte viento apareció llevandose a su padre y Emilio retrocediendo hacia la cueva.
Y de repente, Emilio abrió los ojos y se vio inmerso en una habitación gris, con ese pitido marcando la melodía monotona y sobre su mano se encontraba la mano de una Ines llorando de felicidad.

-Mama, he vuelto para estar contigo.

martes, 17 de noviembre de 2009

La cueva de Emilio

Ir al capitulo 1, Ines.

Emilio intentaba abrir sus ojos pero éstos no respondían a sus deseos. Se sentía participe de un lugar en el que la oscuridad y el silencio predominaban. Oía constantemente un pitido repetitivo al que le dio forma de melodía y una voz que Emilio no podía descifrarlo que decía y ni tan siquiera podía determinar de donde procedía aunque si que le era familiar.Era como si estuviera en un cueva muy profunda y oscura donde el mas ínfimo sonido se debería oír con total claridad, el problema es que no había ni un insignificante sonido que llevarse a las orejas mas el pitido y esa voz.Preso ya de una preocupación evidente, un pequeño destello de luz blanca apareció en medio de la oscuridad total, era de una intensidad muy baja pero los ojos, que ya se habían acostumbrado a la oscuridad, le cegó durante unos breves instantes. Era una delicia sentir el calor de la luz en su piel y sin dudarlo se dirigió hacia ella. Cada paso que daba la luz iba ganando terreno a la oscuridad hasta el punto de que la oscuridad desapareció totalmente. Allí en la claridad, oyó una voz, ahora si, con total claridad que le resultaba demasiado familiar.
Nada bueno debe haberte pasado si has llegado hasta aquí, le dijo la voz.