lunes, 1 de febrero de 2010

Te escribo lo que nunca te dije


Queridisíma mía:

Hoy escribo estas lineas sobre este papel para poder liberar todos estos sentimientos albergados en mi interior y que resultan ya una carga demasiado pesada de llevar.
No se porque pero recuerdo perfectamente la primera vez que te vi, sentada en la cafetería con un café entre tus manos, una sonrisa en tu boca y una melena rubia perfecta. Debería ser un recuerdo como otro cualquiera pero éste es de los que incomprensiblemente me acompañaran el resto de mis días. La suerte o el azar hizo que trabajaramos juntos para así poder conocernos y descubrir que tenias algo distinto a las demás. De la simple amistad se paso a una buena amistad y de ahí a que mis sentimientos dedujeron que estaba enamorado, a pesar de que ya sabía que tu corazón estaba ocupado por otra persona. No me importaba, era feliz simplemente estando a tu lado y el levantarme cada día para poder verte otra vez.
Llego el día en que tu te fuiste y nuestros caminos ya no irían tan juntos como lo habían realizado hasta ahora, donde mi corazón lloro hasta su ultima lágrima. Solo quedo la buena amistad que nos permitía vernos esporádicamente. Aun así mantengo la esperanza de que algún día nuestros caminos vuelvan a unirse y que tu corazón esta vez camine en libertad.
Por si lo dudabas, te quiero.

miércoles, 27 de enero de 2010

Epilogo final


Ir al capitulo1, Un vaso de Whisky
Ir al capitulo2, El pueblo de Mario
Ir al capitulo3, El escaparate
Ir al capitulo4, El tormento de una mirada
Ir al capitulo5, El periodico

Habían pasado ya tres años desde que Mario regresó a su pueblo natal donde descubrió lo que le faltaba en su vida: ILUSIÓN. Había vuelto al pueblo y no se movió de ahí, porque ahí encontró un pedazo de felicidad y con ello, inconscientemente, el principio de una nueva vida.
Después de decidirse a quedar en el pueblo, Mario decidió comprar el local de la antigua juguetería para montar su propio negocio, un bar-restaurante que funcionan muy bien en el pueblo debido al turismo. Y la verdad es que le fue muy bien, se unió a Andrea (la chica de la cafetería) que se convirtió en su socia y que con el paso del tiempo se convirtió en algo mas. Actualmente, están viviendo juntos en una pequeña casa de las afueras y de momento son muy felices.
Su antigua mujer, Laura, era además de la madre de su hija ya solo un recuerdo que ya no le hacía daño. El presente y el futuro se presentaban preciosos e ilusionantes. Solo quedaba del pasado aquel viejo tren de su escaparate que gracias a Mario volvió a sus vías en la vieja juguetería.

viernes, 22 de enero de 2010

El periodico


Ir al capitulo1, Un vaso de Whisky
Ir al capitulo2, El pueblo de Mario
Ir al capitulo3, El escaparate
Ir al capitulo4, El tormento de una mirada

Era una noticia pequeña la que le llamó la atención a Mario, pero la foto le pareció reveladora. Era sobre unos niños que estaban en el hospital y habían recibido la visita de un grupo de títeres. y entonces ahí vio su mirada de niño reflejada en la mirada de todos esos niños.
La ilusión llega al Hospital General, decía el titular de la noticia.
-Ilusión. Eso es, Eso es lo que expresan todos esos ojos!!!!. Grito Mario, dándose cuenta de que todo el bar le estaba observando.
-Es lo que me falta a mi, ilusión. Ilusión por algo en esta vida. Pero donde la encuentro?. Como la consigo?.

Los varapalos recientes al que había sido sometido Mario, le habían quitado toda la ilusión aunque esa ilusión había desaparecido ya hacía tiempo. Tanto tiempo enfrascado en su trabajo había dejado de lado todo lo que quería y cuando solo le quedaba el trabajo como refugio esté le había dado la espalda, como si le hubiera traicionado. Y una pequeña sonrisa se le dibujo en su rostro.
-Ahora tengo la oportunidad de empezar de nuevo, con nuevas ilusiones, hacer lo que antes ni se me planteaba por la cabeza. Se dijo a si mismo.

-Se encuentra bien señor? le pregunto la camarera que se había acercado a su mesa.
-Me encuentro perfectamente, gracias. Le respondió Mario.
-Es que con su grito ha sorprendido a toda la gente.
-Lo siento, no volverá a ocurrir. Por cierto, me llamo Mario......

jueves, 21 de enero de 2010

El tormento de una mirada


Ir al capitulo1, Un vaso de Whisky
Ir al capitulo2, El pueblo de Mario
Ir al capitulo3, El escaparate

Mario se miraba al cristal de la juguetería y su ojos no le transmitían nada, es como si estuvieran vacíos. En cambio, en los ojos de aquel niño que algún día fue había un brillo extraño que todavía no conseguía descifrar. Dejo esa jugueteria y se dispuso a caminar por esas pequeñas calles que cuando eran pequeñas le parecían avenidas. Sin embargo, su mirada de niño se le habían clavado en su mente y no podía quitárselo de la cabeza. Le querían decir algo pero no sabia el que y eso le atormentaba. A l amente ya no le venia ningún recuerdo del pasado, nada mas que las horas que se paso delante de aquel escaparate viendo como se movía aquel viejo tren. Y esa mirada, que le tenia totalmente abstraído del mundo exterior.
Decidió entrar en una pequeña cafetería atraído inconscientemente por el olor a café. Sentado en una mesa con su café solo y leyendo por encima el periódico encontró una noticia que le llamo la atención. Ahí fue cuando Mario descubrió lo que significaba esa mirada.